FALETE escribió:por allá por los finales de los 70, principios de los 80, igual que hoy dia existen grupetes de break, monopatines, perroflautas, y demás personajes pintorescos, que se adueñan de ciertas plazas o parques, como toda tribu urbana que se preste, se puso de moda lo que aquí se llamaban los hippies.
esta gente tenía su punto de reunión, y apalancamiento en la plaza de mariano anton. como bien dice paquito bonet, eran de estos que les gustaba el r´n´n y la musica "esa" moderna, la litrona de mahou (las vendian por 85 ptas, y te las podias beber en la calle tranquilamente), y los fumeteos varios, (el fumeteo, aunque parezca mentira tambien estaba consentido, ... o poco perseguido).
toda esa peña es la que frecuentaba, aparte de la plaza en cuestion, el hipogrifo, y el cresol (los viejos rockeros nunca mueren). para la gente, en general, vestían raro y eran colgaos... y de ahí derivó el nombre.
estoy hablando de la época en la que ibamos a los bailes del casino, ibamos cagaos por la calle para que no nos atracara el pigmeo, merendabamos en el sipia o en el trenet, y nos gastabamos las estrenas y asignacion semanal, en los recreativos de primo de rivera (por cierto, ¿alguien recuerda esos recreativos?... era la caña, habia un abuelete, que si no jugabas te expulsaba del local, y si metías mucha bronca jugando a los futbolines, tambien... )... que tiempos!
¿alguno de esa quinta ...?
Yo sí soy de esa quinta. Además de Primo, íbamos al Dum-Dum y a otros que había donde ahora está el turco en la calle Almórida. Y, después de clase, a merendar al Villalobos.
Cuando empezábamos a salir íbamos a dar vueltas a la glorieta y, un par de años después, a la tasca del Abuelo, a la tasca Charlie, y luego a Boti.
A mí, hasta me intentó atracar un par de veces el Pigmeo en los recreat ivos, que era un gitano mítico -antes atracaban los gitanos, no los moros, con un porrón de hermanos. Salí corriendo y no paré hasta mi casa -desde cerca del Huerto del Cura hasta Simago corriendo-. Y eso que le sacaba una cabeza. Pero es que, decían, llevaba navaja.
Qué tiempos aquellos, donde cuando tenías doce años el mayor peligro era que te atracara el Pigmeo y no, como ahora, que dejaras embarazada a otra cria o te reventaran el cerebro las pastillas.
Coñe, las batallitas del abuelo cebolleta.