Heriberto Frade, periodista de tiempo de juego de la cadena cope y conductor de las tres grandes vueltas.
-Definete como periodista
Me cuesta mucho hablar de mí, la verdad, tanto en lo personal como en lo profesional, porque me da mucho corte. Cuando me toca informar, trato de ser sintético, minucioso, puntilloso, claro y hacerlo desde la veracidad para que lo que todo lo que cuento o adelanto sea o acabe siendo verdad.
-¿Qué es para ti hacer las tres grandes vueltas?
Puro disfrute. Amo la radio, muy por encima del deporte, pero el deporte me parece la mejor excusa o el mejor pretexto para hacer radio, que es lo único que se necesita para crear un programa. Como me gusta decir de vez en cuando, el ciclismo y la radio hacen un matrimonio perfecto.
-¿Qué diferencia hay entre la época de Miguel y la de los eslovenos?
La de Miguel la viví, pero no desde un punto de vista profesional. Era un chavalín. Son épocas y casi que te diría que “ciclismos” diferentes. Y de los eslovenos hay uno que es un puñetero extraterrestre. Indurain lo era, pero hacía los días de competición justos para ganar el Giro en mayo, el Tour en julio y, si había mundial o juegos, pues para ganar mundial o juegos. Pogaçar entrena y solo compite para ganar y para ganar donde sea y en el terreno que sea. Estoy convencido de que, salvo desgracia, va a ganar los 5 monumentos, incluido Roubaix, el mundial, los juegos y los tres grandes, que le queda La Vuelta. Es “el Caníbal 2.0”.
-¿Me podías hacer un equipo con tus ciclistas favoritos de todos los tiempos?
Cuando se habla tantas veces de todos los tiempos, yo siempre digo que todos los tiempos son muchos, incomparables y yo prefiero hablar de lo que he visto o lo que he vivido. Seguramente este bloque sería un desgobierno y no curraría ni el tato, pero algo de espectáculo daríamos. Bueno, ¡ahí va! Contador, Indurain, Pogaçar, Chava, Jiménez, Valverde, Pereiro, Cipollini, Van Avermaet y Castroviejo.
-¿Este año ha sido la mejor vuelta de los últimos años en victorias españolas?
Si es por número, desde 2019, que se ganaron cuatro, sí. Si es por sensaciones vividas, las de este 2024 han tenido esa cosa de haber sido conseguidas por ciclistas modestos de un equipo más modesto todavía, el Kern Pharma, que ha corrido y se ha portado en carrera mejor que muchos de la World Tour. Ha habido cierta identificación e, incluso, admiración del público con ellos. La gente ha sido del Kern Pharma y eso va a presionar mucho, no sé si lo suficiente, para que el bloque esté en el 2025, que siguiendo la teoría no escrita, y si no cambia la normativa y se amplía el número de equipos, no le toca ser invitado.
-¿Qué supone que seas la gallina de Rujamar -no Brujamar-?
No sé de qué me hablas (risas). La gallina es Heriberta. Yo soy Heriberto. Lo que pasa en el estudio de “Tiempo de Juego” es pura magia.
-¿Qué opinas sobre la leyenda Pepe Domingo Castaño?
Pues eso es que él sí es una leyenda. Un vocablo que, como el de espectacular, se utiliza muy a la ligera. Dejando al lado la persona, el padre, el novio, el abuelo, que era eso, espectacular, como profesional ha sido de los pocos comunicadores multimedia que triunfó en todo lo que emprendió: radio, tele, música, literatura… Y, seguramente sin saberlo, fue el primer gran influencer. Junto con Joaquín Prat, creó un género de publicidad en la Radio que convertía a los anuncios en parte y no uno aparte del programa, género que él mismo pulió hasta sublimarlo durante cinco décadas y que luego agotó hasta el punto de que los que venimos detrás lo máximo que podemos hacer es inspirarnos para no llegar a ser una copia porque sería muy mala. Nunca lo de rechace a imitaciones tuvo mayor sentido.
-¿Qué opinas sobre el periodismo de la actualidad?
En los 25 años que llevo a nivel profesional, creo que los periodistas, hablo de la profesión en general, hemos pasado de ser mirados con cierto respeto a todo lo contrario. A estar por detrás o a la par de los políticos en el ranking de la animadversión y el hartazgo. Y hay que preguntarse por qué. No vale solo con echarle la culpa a las fake news, a los bulos y a que la gente trague con todo. La tele y la radio se han volcado mucho sobre el formato tertulia y eso ha creado unas trincheras y unos alistamientos de soldados y soldadas que hacen, dicen y opinan lo que haga falta para defender esas trincheras que no son buenas para la profesión, sobre todo a nivel político. Que yo sea del Oviedo y del Lenense no le debe importar mucho a la gente, siempre que no me ciegue ni me amordace para decir lo que toca o lo que pienso en cada momento. El cuarto poder tiene que ejercerse con responsabilidad y eso es nuestro gran desafío hoy en día, pero sobre todo en materia política. El deporte importa, pero, como dijo aquel, es la menos importante de las cosas importantes. O debería…
-¿Cuánto tiempo queda de Heriberto en la COPE?
El que Dios y los gestores de la empresa quieran. Yo soy feliz. Siempre procuro serlo, aunque vengan mal dadas.
-¿Hay selección para rato después de ganar la Eurocopa y los juegos Olímpicos?
Eso habrá que comprobarlo en el próximo mundial, para ver si lo de ganar la Euro fue una alineación de planetas, que a veces pasa, o si e para marcar una época, aunque sea pequeña. Aunque suene demasiado obvio, ganar es muy difícil porque las diferencias al alto nivel y entre las grandes potencias son muy muy pequeñas. Para estar ahí peleando, cuartos, semis, alguna final más, pues seguro. Todavía me sorprende la capacidad de regeneración de estrellas que está teniendo el deporte español y el fútbol, por supuesto, no es una excepción.
-¿VAR, sí o no? ¿Por qué?
Sí, pero bien utilizado. Utilizado con el espíritu con el que nació, el evitar errores flagrantes y defender el gol, que es el mayor tesoro del fútbol. Esto tiene que acabar en un modo challenge, que sean los equipos los que tengan una o dos o tres tarjetitas por partido y pidan la revisión de las jugadas a sabiendas de que se pueden quedar sin opciones. ¿Tienes razón? Te devuelvo la tarjetita. ¿No? Me la quedo y, cuando te quedes sin ellas, ciao. El intervencionismo en jugadas que ni siquiera levantan un murmullo en el estadio es ridículo. Ahora bien, me resulta curioso ver y oírnos a los medios, exigir claridad en el VAR y sus criterios y luego disfrutar como cochinos en charco con las polémicas que genera.
-¿Qué hace un día normal, Heriberto, cuando no tiene tiempo de juego?
Para mí el día más normal es que sí tiene “Tiempo de Juego” (risas), afortudamente eh. Llevar a mi hija al colegio, tomar un café por ahí, entrenar una horita, ir a la compra, cocinar… Lo único menos normal en mi vida es el tiempo que le dedico desde hace 15 años al club de fútbol de mi pueblo, a la Sociedad Deportiva Lenense Proinastur. En teoría soy vocal de la junta directiva, pero en la práctica, y no lo digo por presumir, más bien todo lo contrario, soy mucho más. No debería ser así, porque ningún club debería depender de alguien que está a 500 kilómetros, pero es así. Ojalá algún día me pueda apartar, o bajar un poco mi volumen de implicación, o dedicarme a ser un aficionado normal, sabiendo que si lo hago, su existencia con cierta salud va a estar garantizada o va a ser mejor. Ahora mismo, no lo veo.
-¿Mbappé, acabará rompiéndola en el Madrid?
¿Alguien lo duda? Si no concurre ninguna circunstancia médica o extraña o vienen unos marcianos y lo abducen, así será. Es el futbolista en activo más completo.
-¿Cuáles son tus tres periodistas top?
Lo de hacer rankings es otra cosa que me espanta bastante y a mi hija le encanta. Creo que el 90% de los que admiro han pasado por mi vida y de todos he aprendido algo. De los que vienen a ayudarnos buscando su sueño y una salida profesional, los becarios, también. Cuando voy a dar clase, también aprendo. Pero si te empeñas mucho, diría Paco González, Manolo Molés e Iker Jiménez. Aunque me gustaría producir y tener el don de gentes de Hevia, narrar y gestionar equipos como Manolo Lama, tener la acidez de Gallego, la sobriedad de Joseba Larrañaga, la rapidez y la brillantez de Juanma Castaño…
-Si no hubieras sido periodista, hubieras sido...
Cantante, cura… ¡Cantante, creo! Y si no, mis padres siempre me dijeron que la tienda de decoración en La Pola, en Lena, en Asturias, estaba ahí funcionando por si acaso. No me hubiera importado, pero mejor así.
-Este año la segunda división va a ser una primera encubierta, ¿quién va a ser el equipo revelación?
La Segunda está tan igualada que un equipo puede ser revelación para bien, para mal o para muy mal. Creo que va a llamar mucho la atención la manera de ser, de jugar y de entenderlo del Castellón y su entrenador. No sé si les dará para conseguir resultados, pero para no pasar desapercibidos por atrevidos, incluso locos, seguro.
-¿Los youtubers/streamings se han "cargado" a los medios tradicionales?
Ese debate, casi confrontación entre los medios tradicionales y esos canales, creo que se está apagando poco a poco porque, en realidad, no tenía mucho sentido. Cada uno tiene que ofrecer lo que sabe hacer y lo que se espera de él y hacerlo muy bien. Luego ya, el consumidor elegirá lo que le apetece en cada momento. Como te decía antes, de todo y de todos se puede y se debe aprender.
-¿A quién nominarías para qué se pasará por el canal/blog?
A Lorena González, que fue compañera mía, que acaba de presentar su primera novela y encarna un tipo de periodista que a mí me gusta mucho porque suena y se ve fresca y actual, pero manejándose muy bien con herramientas periodísticas que parecen ya más de antes, como el café, la charla y la entrevista reposada… Está en muchas de las mesas de opinión de las que hablábamos antes, pero opina desde la información que obtiene y se nota.
Dime una anécdota que se pueda contar como periodista
Fue en uno de mis Tours como inalámbrico en la SER. La etapa llegaba al sprint en Bruselas. Faltaban unos 5 kilómetros y me di cuenta de que andaban por ahí, por la zona de meta, unos tipos con una mochila tipo “Cazafantasmas”, con una barra que acababa en una especie de antena. Era como si estuvieran buscando algo, pero enseguida me dio a la nariz que era yo. Intenté escabullirme para intentar hacer una faena de aliño con el inalámbrico y huir despavoridamente.
Tienes que apagar tu equipo.
“Estás emitiendo en la frecuencia de la Seguridad del Rey Balduíno”, me dijeron.
“Quedan 2 kilómetros, no me podéis hacer esto.” En 5 minutos ya he terminado, por favor”.
“Lo sentimos, nos vemos obligados a requisarte el equipo”.
“Mi equipo se queda conmigo, no tienen derecho a llevárselo.”
Mi equipo y yo acabamos detenidos durante unos minutos y, obviamente, ese día no sonó ningún protagonista.
El técnico, Cabrera, me llamó al móvil:
¿Estás tonto? ¿Qué te ha pasado?
A mí nada y a tu equipo tampoco, porque me he puesto búfalo con los policías. Ven a por mí, por favor.