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Informe Robinson: Karpov vs Kasparov

Publicado: Vie Jul 01, 2011 3:47 pm
por cKr1
Para jóvenes y no tan jóvenes, imperdible:




Re: Informe Robinson: Karpov vs Kasparov

Publicado: Dom Jul 03, 2011 9:26 pm
por celtic
ENORME vídeo y enorme post, gracias!

Siguiendo el tema, el célebre programa que Leontxo hizo en TVE los viernes con Kasparov:
http://www.youtube.com/watch?v=bYJWE7PKf3M" onclick="window.open(this.href);return false;

Está entero, todos los episodios, en youtube. Bendito internet...

Re: Informe Robinson: Karpov vs Kasparov

Publicado: Mié Jul 13, 2011 3:57 pm
por Michelangelo
Me ha llamado y mucho la atención, que en sus tiempos se vendió como que Kasparov apalizaba siempre a Karpov, o por lo menos eso era lo que llegaba a la gente, y en el total de tantísimos enfrentamientos que tuvieron, le sacó solo una ventaja total de 2 puntos.
Supongo que los de medios de comunicación las potencias de este lado del muro, y la propia renacida URSS que iba camino del cambio, ayudaron a esa imagen, ya que Kasparov representaba el progreso.

2 puntos. . . me he quedado :shock: cuando siempre he creido que le ganaba de paliza, que era muy superior, y lo fue, si, pero no tanto como nos pintaron en su tiempo.
Hasta un tablero de ajedrez puede ser un gran signo de política internacional.

Muchas gracias por compartir este documento.
Me ha despertado el gusanillo del ajedrez y estoy empezando a jugar de nuevo, contra programitas, que por supuesto, me apalean.

Re: Informe Robinson: Karpov vs Kasparov

Publicado: Mié Jul 20, 2011 5:09 pm
por Michelangelo
Sobre niños, vida y ajedrez
XLSemanal - 11/7/2011

Hace poco pasé unos días como espectador de infantería en el legendario Magistral de León, un apasionante torneo de ajedrez que lleva veinticuatro años enrocado en la tierra natal de mi viejo amigo el capitán Alatriste. Esta vez el duelo era de campanillas: el campeón del mundo, Vishy Anand, contra uno de mis jugadores favoritos: el letón nacionalizado español Alexei Shirov, que ha estado dos veces a punto de alzarse con el título mundial. Y disfruté mucho, como digo. Una cena con Shirov me dejó en la cabeza, aparte de mucha simpatía por ese oso grandote y rubio de mirada tierna, algunas ideas útiles para cosas que ando escribiendo estos días. Pero lo que tal vez me interesó más fue el torneo de jóvenes talentos, donde una veintena de niños de entre doce y dieciséis años -el más torpe, capaz de darme mate en diez jugadas, sin despeinarse- compitieron entre sí con objeto de jugar la última partida, los finalistas, en la misma mesa y con las mismas piezas que utilizaban Anand y Shirov.

Lo de los críos y el ajedrez es, por cierto, una asignatura pendiente en España. Demasiado pendiente, creo. Un deporte que también es cultura; un juego antiguo como ése, fascinante, fácil de comprender ya por un niño de cuatro años, sólo es obligatorio en cincuenta colegios españoles y figura como actividad extraescolar en menos de un millar. Culpables de esto son los propios ajedrecistas, a menudo enfrascados en sus propias partidas e incapaces de organizarse para reclamar mayor presencia del tablero en los lugares adecuados; pero también son responsables los padres que, por indiferencia o ignorancia, privan a sus hijos del aprendizaje básico, al menos en su fase elemental, de una disciplina que consideran menos útil que el fútbol o las manualidades artísticas. Y sin embargo, pocos juegos son tan atractivos para un niño como ese lidiar precoz dotado de reglas de cortesía y comportamiento; ese juego divertido, agresivo y elegante al mismo tiempo, que enseña a pensar con razón y lógica a cualquiera que lo practique.

En lo que se refiere a nuestra clase política, imaginen. Su sensibilidad para este asunto equivale a la de un trozo de carne de cerdo poco hecha. El ministerio de Educación y los responsables del deporte español consideran el ajedrez -cuando se les obliga a pensar en él y no tienen más remedio- como la más fea del baile: algo desconocido e incómodo, difícil de encajar en planes educativos diseñados por psicopedagogilipollas seguros de que la igualdad y la excelencia se logran mejor si los niños juegan con muñecas y las niñas al fútbol que si se enfrentan, miden y conocen, al otro y a ellos mismos, sobre un tablero de ajedrez. Un ejemplo: aunque hace ya seis años el Senado aprobó por insólita unanimidad -tendrían prisa por irse de puente o cobrar dietas- instar al Gobierno a que facilitase la introducción del ajedrez en los colegios españoles, tanto el central como los autonómicos de entonces y de ahora se pasaron, y siguen haciéndolo, tan provechosa recomendación por el forro de sus respectivas legislaturas.

En fin. Qué quieren que les diga. Quienes de ustedes me leen desde La tabla de Flandes conocen la importancia que el ajedrez tiene en varias de mis novelas, como en mi concepción del mundo y de las cosas. Soy un mal jugador; pero crecí entre libros, marinos y ajedrecistas, y mis primeros recuerdos están unidos a la imagen de mi padre y sus amigos inclinados sobre un tablero, entre humo de cigarros y pipas. Me acerqué a ese juego desde muy niño, incluso antes de comprenderlo, intuyendo en él claves útiles sobre los misterios insondables o estremecedores de la vida. Después, los cuadros blancos y negros, las piezas en sus escaques, me ayudaron a entender mejor el mundo por donde eché a andar temprano, mochila al hombro. Gracias al ajedrez, o a los perfectos símbolos que lo inspiran -repito que soy jugador mediocre, a menudo torpe-, encajé de modo razonable el miedo al aguzado alfil, el horror de la torre devastadora, la soledad del peón aislado en su casilla, los cuadros blancos, negros, fundidos en grises, de la turbia condición humana. Y mientras estuve -todos estamos alguna vez, tarde o temprano- en el vientre del caballo de madera esperando mi turno para degollar troyanos dormidos, y luego, cuando al regreso con sangre en las uñas la vida me despobló el cielo de dioses, el ajedrez me dio respuestas, consuelo, sosiego y media docena de certezas útiles con las que ahora envejezco, leo, navego y escribo novelas. Otros van a la iglesia, y yo voy al ajedrez. De puntillas, con humildad y respeto, a ver oficiar los misterios de la vida. Como quien asiste a misa.


http://www.perezreverte.com/articulo/pa ... y-ajedrez/" onclick="window.open(this.href);return false;

Vaya casualidad, que Pérez-Reverte habló también del ajedrez en su columna de hace un par de semanas.
Estaría en ese torneo, si, pero seguro que también vio el reportaje del C+ y se inspiró. :wink:

Uno de mis mayores placeres es jugar al ajedrez con mi sobrino de 13 años, le gano si, pero mi objetivo es sobre todo enseñarle, que mejore, pero pasa lo de siempre, solo juega conmigo, ningún amiguito juega, el ajedrez es un deporte totalmente olvidado, por desgracia; y mira que no conozco a nadie que haya intentado aprender, lo lograra y no le gustara.
Si es apasionante!!

Re: Informe Robinson: Karpov vs Kasparov

Publicado: Jue Jul 21, 2011 10:08 am
por barboza
Ayer precisamente vi en Sportmania este programa. Impresionante. Como casi todos los que he visto de Informe Robinson. Un programa de los que no hay en la televisión hoy en día.