Por The Dark Passenger
Siempre he considerado que tengo muy buenos amigos. Amigos que ni en los buenos ni en los malos momentos me han fallado. Aunque tengo muchos más, hoy os voy a presentar a siete de ellos:
Mi primer amigo siempre me dice que para conseguir lo que uno quiere, hay que esforzarse hasta que des todo lo que tienes, y aunque lo hagas y no consigas tu objetivo, nunca bajar los brazos porque con la perseverancia, todo acaba llegando. Cuando inicié mi amistad con él me pareció muy poco productivo, hablaba con él a diario pero nunca conseguía que me llenara con nuestras conversaciones, en las que imperaba el nunca bajar los brazos. Pero con el tiempo y apoyándome en este gran tipo, me acabé dando cuenta de que sin él, me hubiera perdido muchas cosas bonitas.
Mi siguiente amiga tiene un lazo especial con mi primer amigo, van siempre cogidos de la mano ya que no serían nada el uno sin el otro. Son inseparables. Cuando la conocí, hacía poquito tiempo que yo hablaba con el primero. Cuando ella me preguntó si lo conocía, le dije que sí, y con una sonrisa me dijo “me alegro, así seguro que nos llevamos bien”. Al principio no entendí este condicionante, con el tiempo me dí cuenta de que era necesario. Esta amiga me enseñó a viajar por la vida sin que nada ni nadie te pueda, sin temer a nada y siempre con la vista al frente.
Mi tercer amigo es un cachondo. Al principio no me llevaba bien con él, no me apetecía quedar con él, me sentía incómodo. Él me decía que quería verse reflejado en mi cara, que cuando llegara ese día habría cumplido su misión. Me dijo que si no empezaba a aprender algo de él me pisaría mucha gente en esta vida, y lo cierto es que antes de conocerlo me ha pasado bastantes veces. Es un amigo complicado. Si no le haces caso te pisan, pero si le haces demasiado caso puedes hacerle daño a alguien y arrepentirte después. Hay que ser su amigo en su justa medida, aunque a unos les cueste más que a otros. Pero lo que es cierto es que cuando he utilizado su amistad en su justa medida, me he acabado sintiendo bien en todas las ocasiones.
Mi cuarto amigo puede que sea el más épico. Digamos que es el típico amigo al que si le fallas siempre te estará esperando a la vuelta de la esquina para volver a recuperarte. Desgraciadamente muy poca gente lo conoce, yo no sé si considerarlo como un buen amigo, no me ha hecho falta consultarle mis dudas demasiadas veces. Para este amigo mío, cualquier tiempo pasado (muy pasado) fue mejor.
Mi quinta amiga es una de mis mejores amistades. Además estos últimos años sobretodo me he apoyado mucho en ella. Creo que es una de mis amigas con la que más años llevo y de las que más alegrías me ha dado. He de decir que en este momento estoy enfadado con ella, porque a pesar de dejarme la vida siguiendo sus consejos hasta el punto de no poder dar más de mí, el objetivo no lo pude cumplir. Pero sé que seré su amigo toda la vida y que llegará el día que sus consejos me lleven a buen puerto.
Con mi sexto amigo hay que llevar cuidado. Es muy serio. Si quedas con él, quedas con él. No le valen las medias tintas. Puede que sea el amigo más difícil de llevar de todos los que tengo. Pero una cosa está clara, ser su amigo te eleva el status, y te puede abrir muchas puertas. No hay que perderlo nunca de vista.
Termino con mi séptima amiga. Es muy amiga, diría que casi como hermanos, de mi primer amigo y mi segunda amiga. Para que uno de ellos salga, tienen que salir los otros dos. Esta amiga es la que te ayuda a levantarte cuando estás en decadencia, en un momento bajo, cuando todo lo ves negro. Es difícil ser su amigo porque siempre que la necesitas es en los momentos límite, ella está ahí, agazapada, pero es necesario que tú la llames para que acuda, si no, no sale. Y os aseguro que merece la pena llamarla, aunque cueste. Es muy agradecida.
Y ahora os preguntaréis: ¿qué carajo tiene esto que ver con el fútbol? Bueno, esto no es un relato de fútbol, es más bien un relato sobre la vida. Creo que todo el mundo debería conocer a mis amigos y darles bola, porque gracias a éstos podemos caminar por la vida con dignidad. En este momento exacto de mi vida me vienen haciendo mucha falta y sé que están ahí para sanarme las heridas y sé que si alguien los necesita, van a estar ahí, eso sí, el requisito es que hay que llamarlos, no acuden por sí mismos. Y mantenerlos requiere mucho trabajo. Y merece la pena.
Los jugadores de mi equipo tienen a estos amigos impresos en sus camisetas franjiverdes y en su corazón valiente y luchador. ¿Y veis a lo que les está llevando estos amigos a nuestros guerreros? Al éxito.
Esfuerzo es mi primer amigo
Lucha es mi segunda amiga
Carácter es mi tercer amigo
Honor es mi cuarto amigo
Entrega es mi quinta amiga
Compromiso es mi sexto amigo
Fuerza es mi séptima amiga



