Eras la definición de la academia de la Lengua de la palabra impotencia. Gritando al linier, separado por el muro de la 2º fila de publicidad, soltando lo no escrito, lo que en una conversación más tranquila sería "¿Por qué me estás robando en mi casa y nos dejas aquí tirado?"
Es la impotencia de que el equipo no mata los partidos, de ver al Recre, al celta, ahora al cádiz, entre ellos han tenido 4 oportunidades de gol. ¡Ojo! tres posibles primeras del año que vienen nos han hecho 4 oportunidades y se nos han llevado 7 puntos.
Esos hombres que han dejado el rojo y el amarillo para volver al más oscuro negro, al negro del misterio, de la cobardía, del no aceptar errores, del estar mandados por alguien de ahí arriba, de estar protegidos y presionados por los medios de comunicación. ¡vaya mierda de deporte!.
No quiero pensar si nos hubiéramos jugado algo, creo que hubieses sido capaz de llorar, de quedarte sin cuerdas vocales, de saltar al campo coger de la pechera al árbitro y zarandearlo, pidiendo justicia, expliaciones como si te hubiesen quitado un hijo, sintiéndote en definitiva como víctima de una dictadura arbitral que no le interesa que el elche esté en 1º.
B'ala hoy te he visto y me has impresionado, el pasillo de abajo de preferencia estaba lleno, el de la zona arnal con la alarma siguiendo al linier pero tú sobresalías por encima de ellos, sobrepasando claramente la línea de ser un aficionado quemado.
ahora, vas y me dices que no eras tú






















