La Torre de la Calahorra

Construcción integrada en la antigua muralla, que perdió 10 de sus 25 metros a causa de un terremoto en 1825.Erigida a finales del siglo XIII, de tipología almohade, la Calahorra custodiaba, junto con otra atalaya más pequeña situada enfrente, la puerta más importante de la villa murada, la Lucentina, que encaraba el camino de Alicante. En los siglos XV-XVI se le adosó extramuros una casa señorial, con dos plantas y un sótano, para aprovechar el almudín (almacén de grano) de la época.
Es una construcción prismática de planta rectangular, que se ensancha en la base por motivos de estabilidad. Mide 15 metros de altura, pero en su origen debió sobrepasar los 25. El deterioro y el terremoto de 1829 causaron graves desperfectos en los dos cuerpos superiores, que tuvieron que derribarse. Las numerosas reformas realizadas por los señores de Elche modificaron por completo su estructura. Tanto las ventanas de estilo neóarabe de poniente como el remate almenado de ladrillo son del siglo XIX.








Algunas de sus salas albergan frescos de principios del s.XX, con panorámicas de la ciudad. Destaca, en la planta baja, la sala con decoración egipcia y motivos masones, lugar de reunión de la logia fundada en Elche en 1877 por el marqués de Lendínez.

BRUFAL MELGAREJO, Rafael. VIII Marqués de Lendínez (1838-1892)
LA LOGIA ILICITANA N.º 124
En octubre de 1877 se llevan a cabo los preparativos para la formación de la logia Ilicitana n.º 124 perteneciente a la obediencia del Gran Oriente de España. El personaje fundamental en torno al cual se constituye la logia es Rafael Brufal Melgarejo, marqués de Lendínez, que este año aparece como venerable maestro de la logia con el grado 18. Aunque desconocemos la fecha en que se inicia en la masonería y la logia en la que trabajó con anterioridad, el hecho cierto es que la actividad masónica la potencia en Elche este gran propietario y militar, casado en cuatro ocasiones, una de las cuales le permite obtener el título de marqués consorte y conseguir la Torre de la Calahorra como dote.
Rafael Brufal Melgarejo fue quien le dio a la Calahorra el aspecto tal y como se encuentra hoy en día, abriendo ventanas tanto en su lado septentrional como en el que da a la plaza de Santa Isabel. También inutilizó las galerías subterráneas de la denominada “La Cova de la Calaforra” y la habilitó como casa señorial. La Cova estaba situada debajo de la torre y según Pedro Ibarra y Ruiz que participó en las obras, bajo ella se encontraban una serie de muros antiquísimos.
También creó en su planta baja, la llamada “Sala de la Logia”, donde se pueden apreciar en la decoración del suelo de marquetería, diversos símbolos masónicos. Decorando también sus paredes y techos con pinturas esotéricas del Antiguo Egipto, entre los cuales se puede distinguir los perfiles a modo de esfinges de las siluetas de Rafael Brufal y su esposa. La decoración de esta habitación no deja lugar a dudas sobre su uso durante décadas. El suelo de madera mantiene símbolos masones como estrellas y triángulos equiláteros mientras que los frescos de la pared y los techos recogen la egipcia sobre la vida y la muerte.



















En el único cuadro lógico conservado correspondiente a mayo de 1878, la logia cuenta con 17 miembros, cuatro meses después de su puesta en marcha. Encontramos 4 propietarios agrícolas, 4 comerciantes, 5 profesionales liberales, un empleado, un escribano y un guarnicionero. De ellos hay 8 con el grado aprendiz, uno con el de compañero, 6 con el de maestro, uno con grado 9 y el marqués con grado 18. La captación de miembros la hace el propio marqués y es su palacio de la Calahorra donde se celebran las tenidas.
Los siguientes inquilinos ilustres fueron los miembros de la familia Tormo Santamaría, que la volvieron a remodelar sirviéndose de las directrices de Pedro Ibarra. Cómo eran devotos católicos, la decoraron según sus creencias.
Según creo, porque la guía no supo resolverme la duda, la familia era tan influyente que de alguna manera hizo que pasaran por alto los franquistas que allí hubo una logia y evitar así la destrucción de los frescos. De hecho, debe de ser una rareza a nivel nacional.
























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