El partido de su vida (por Sufridor)

Busca y comparte aqui tu material del ElcheCF: fotos históricas o de desplazamientos, videos de los goles, himnos olvidados.... Todo material que se te ocurra tiene cabida.
Cerrado
Avatar de Usuario
Punto Deportivo
Punto Deportivo
Punto Deportivo
Mensajes: 1401
Registrado: Vie Mar 14, 2003 5:34 pm
Ubicación: www.foroelchecf.com
Contactar:

El partido de su vida (por Sufridor)

Mensaje por Punto Deportivo »

El partido de su vida (por Sufridor)


Ese era el día, 10 de Noviembre de 2004, llevaba 2 semanas pensando en el partido, la ilusión era máxima. Después de muchos años, el Elche podía llegar a 1/8 de final de Copa y jugaba en casa contra un equipo de primera. Era la primera vez que lo veía, era una experiencia totalmente nueva para él. Había acudido al instituto medio ausente, las horas las pasaba pensando en el partido y el día ya empezaba a alargarse más de lo necesario. No pensaba en el día siguiente, vivía por y para el partido, no tenía ninguna obligación ese día que no fuese acudir al partido, mañana ya sería otro día, ese día sólo quería disfrutar.

Se acercaba la hora del partido y ya empezaba a llegar gente a los aledaños del Martínez Valero. La tarde anterior a esa misma hora estaba en la cola de la taquilla sacando unas entradas para unos herculanos que querían ver el partido. Alicante y sus equipos, tan cerca y a la vez tan lejos. Ver el interés del partido por parte de unos herculanos le llenaba de orgullo, era una batalla ganada, lejos de palmares, casi congelados hace ya 15 años por parte del equipo ilicitano. No sólo esos herculanos habían adquirido entradas para el partido, hasta casi un total de 14.000 personas tuvieron que hacer lo mismo. Se había pasado toda la semana al tanto de las entradas vendidas, haciendo cálculos, ilusionándose, simplemente con todo eso, el partido ya merecía la pena, aún así, no se conformaba, quería la victoria.

Debía ser un año histórico, luchar por el ascenso e intentar adentrarse en las últimas rondas de la copa. Demasiado con respecto a lo que estaba acostumbrado, en 18 años de vida nunca había vivido algo parecido, sentía vértigo, sentía que algo estaba cambiando, estaba muy ilusionado, incluso emocionado, no quería despertar de ese sueño. Aún así, era inconsciente de todo lo que sucedía a su alrededor, veía venir los acontecimientos sin darle quizás la importancia necesaria, sin pararse a pensar, sin tiempo para reflexionar, era una situación nueva y aunque estaba disfrutando, con el paso de los días valoraría más todo lo que había pasado; la venta de entradas, la expectación que despertó el partido, el rival…

Faltaba poco menos de una hora cuando se decide a entrar en el coliseo franjiverde. ¿Cuántas veces habría pasado por la misma situación? Demasiadas como para considerarlo ya mera rutina. Entra por la misma puerta de siempre, recorre el mismo vomitorio de siempre, lo pasa todo por alto, no es ninguna experiencia nueva, no es consciente de que está entrando en otra dimensión, se está adentrando en el Martínez Valero. “El Estadio”, su estadio. Su imagen desde la carretera infunde respeto, desde sus aledaños solamente tiene un adjetivo, “Impresionante”. Nos hace sentirnos diminutos, cual astronauta que divisa la tierra desde el espacio. Un estadio donde un año atras se había disputado una Final de Copa, o donde 22 años antes se había disputado todo un Mundial de selecciones. Que orgulloso estaba el día de la Final de Copa, no cabía en sí de gozo. Parecía que la jugase el Elche. La entrada le costó 50 euros, una cantidad insignificante para su ilusión, consiguió camisetas conmemorativas, libretos, se hartó a hacer fotos, se grabó todo lo relacionado con la Final, desde las noticias en los telediarios hasta el partido en sí. Elche y el Elche CF, dos conceptos que para él van de la mano, siempre pone los mismos ejemplos, los taxis de la ciudad con la franja verde, las banderitas del que se ponen en las fiestas, la segunda equitación lleva los colores de la ciudad y algún otro detalle que siempre se le olvida comentar.

Conforme recorre el túnel que le lleva a la grada comienza a ver el fondo sur del estadio, más poblado que de costumbre a esas horas, presagia buen ambiente. Sube uno a uno los peldaños de “su” fondo norte, reconoce a varios aficionados, siempre allí, también ve caras nuevas, abonados en potencia quiere pensar. A tres filas de su asiento saluda a sus “vecinos”, gente de la que conoce superficialmente sus vidas, a la que felicita el año nuevo, de la que se despide en junio, con la que comenta el partido, con la que se ríe, con la que convive futbolísticamente, con la que se reúne sin previo aviso cada dos semanas, con la que en principio solo tiene algo en común, su amor al Elche CF. Todo esto le pasa desapercibido, sólo piensa en el partido y en la asistencia de público al estadio.

Se sienta en su asiento, ahora sí que es suyo. Se ha acostumbrado a llegar y sentarse, pero tres años atrás tenía la obligación convertida en tradición de llegar una hora o cuarenta y cinco minutos antes del partido para tener “su” asiento, o mejor dicho, “su” sitio, reservando además alguna que otra localidad para sus vecinos. Por aquel entonces el aspecto del estadio no era el mismo que ahora, una cosa más que no tiene en cuenta. Lo ve normal, pero se había pasado días y días preocupado por la remodelación del estadio, menudo cabreo se llevó cuando creía que iban a remodelar el estadio y hubo de esperarse un año más, bien por ignorancia suya de la normativa o por una mala interpretación del Elche de la normativa, ya ni se acuerda. Días y días especulando junto a su amigo del Elche, el único que tenía valor como él de ser del Elche, cómo sería la remodelación, ¿cuantas franjas verdes habrían?, ¿se pondría “ELCHE CF” en las butacas?, ¿en cuanto se quedaría la capacidad? Tampoco se le pasa por la cabeza que en su casa tiene recortes de periódico de las obras de remodelación, ni de pasarse por el estadio a verlas en directo, ni la preocupación que tuvo cuando las franjas se pusieron a la inversa porque eran pruebas que estaban realizando, ni tampoco tiene en mente que a sus amigos madrileños, a los cuales intentaba convertir al franjiverdismo, en las cartas que les mandaba mencionaba las obras, esas mismas obras que durante el verano anterior a esas cartas habían sido comentadas una y otra vez. Eran tantas las cosas que había asimilado.

Saltan a calentar los equipos y aplaude, ¿como no iba a hacerlo?, es su equipo, por encima de los jugadores. El año anterior también animaba aunque cada vez más hastiado, ahora tenía unos jugadores que luchaban, disfrutaba viendo como se anticipaban, como ganaban balones perdidos presionando al contrario, se sentía identificado con el equipo, no podía pedir más.

Un balón va a parar al foso, al “insignificante” foso, ahí está cubierto por una lona, algo a lo que también se ha habituado. No recuerda en esos momentos sus correteos por su inclinado césped, ni su lucha por evitar el barro que a menudo había en su parte más baja, tampoco se acuerda de su frontera, las vallas que separaban fondo norte de tribuna y preferencia. Cuántas veces había pensado en arrastrarse por el foso y llegar a la otra zona, algo que tenía nulo premio y mucho peligro ante la amenaza de los “temidos porteros”, nunca se atrevió a dar el paso. Que contradicción, para ser un partido tan importante, las cosas que estaba pasando por alto.

Salta el Elche al campo y suena el “Mucho Elche”, lo canta y lo aplaude, menudo ambientazo, así da gusto. No tiene en mente los tiempos en los que “mataba” por tener el himno en el ordenador y en el móvil, cosa que consiguió hace ya bastante, ni se acuerda de cuando no se sabía el himno de memoria, tampoco tiene presente el haberlo cantado junto a Pepe Marcos en el asilo, que grande fue ese día, todo un orgullo para él poder hacerlo, así como intentar hacer felices a los ancianos. No recuerda nada de eso, tampoco es de extrañar ante lo que tiene delante, todo un Elche - Deportivo a partido único. Empieza la megafonía a decir los nombres y la gente los aplaude, hacía tiempo que no veía ese ambiente. ¿Cuántos jugadores habría escuchado nombrar por megafonía? Cientos y cientos.

Comienza el partido, “su” partido, pero en el fondo un partido más al fin y al cabo, uno de tantos a los que a lo largo de su corta vida había asistido. Mete gol Peragón, lo celebra como si fuera un gol único, pero no deja de ser un gol más. Había celebrado cientos de goles antes que ese, unos de forma más entusiasta y otros menos porque el partido estaba resuelto, unos habían supuesto la permanencia en segunda, otros “simplemente” ganar un partido, otros “in extremis” suponían ganarlo o no perderlo. Todos valían lo mismo pero adquirían distinto significado, pero ahí estaba él, celebrando el gol como si fuese el primero en su vida, ignoraba que para ello había tenido que celebrar muchos goles previamente, ahora le resultaba muy lejos el gol de Benja frente al Compostela, en un partido en el que terminó llorando de rabia, de emoción contenida y de nervios. Tres años atrás, ese era el partido de su vida y ahora, para él, lo era este. Ignora que en el fútbol se vive del presente y siempre, cada partido será más importante que el anterior, casi olvidando el pasado. ¿Llegaría algún día a tener un recuerdo lejano del Elche - Deportivo como lo tiene del Elche - Compostela? En ese momento ni siquiera se plantea la pregunta, sólo sabe que es “el partido de su vida”. Tal vez, unos meses adelante, todas las sensaciones que está teniendo con el partido, las relegue a un segundo plano y las viva con otro partido. Y este pensamiento se va a apoderar poco a poco de él. De hecho, está apoderado por ese pensamiento, sino no se explica por qué es del Elche a pesar de su mala trayectoria en los últimos años y de haber vivido sólo malas épocas. Esas malas épocas son recordadas desde la lejanía que produce el tiempo, en su momento, todas y cada una de las temporadas fueron buenísimas, el Elche estaba en segunda B, pero para él, cada partido era una final, cada partido era un Elche - Depor en el que se jugaba el ascenso a segunda B o la permanencia en segunda. Estando en 2ª cualquier tiempo pasado parece peor, años de ostracismo y de deambular por campos de inferior categoría, él no había vivido otra cosa. No recuerda haber disfrutado en segunda B, ahora le sería imposible verse en esa situación. Pero es su equipo, era su Elche y en aquellos momentos lo disfrutaba tanto como ahora, pues era su presente y veía el futuro con optimismo. Puede ser que dentro de 3 años, con el Elche en primera recuerde la segunda como una mala época, con un único buen recuerdo, el del ascenso, estará cayendo en el mismo error que ahora cae, analizar la historia desde el presente. Verá el Elche - Depor como un partido de copa más y pasará por alto, que en su momento, fue el “partido de su vida”, como lo han sido el Elche - Compostela, el Elche - Melilla o el Baracaldo - Elche, partidos que hoy en día son agua pasada prácticamente, partidos que solo forman parte de la historia.

Es el minuto 90 de partido, la gente empieza a botar de alegría ante la posible eliminación del Deportivo, él no. Ha vivido muchos chascos con el Elche a lo largo de los años y la experiencia le dice que no debe lanzar las campanas al vuelo, de hecho, una falta en la frontal del área hace bajar a la gente de las nubes y meter el miedo en el cuerpo de las 23.000 almas que poblaban el estadio. Pero antes de eso, cuando medio estadio celebraba anticipadamente la victoria del Elche, con sus puños en su barbilla y los codos apoyados en la rodilla, en postura reflexiva, empieza a recordar. Mira a su alrededor y ve a mucha gente, se pregunta que dónde ha estado esa gente durante tantos años, empieza a acordarse de los tiempos en segunda B, mira hacía el anillo y ve cemento, mira a su alrededor y ve el estadio vacío con algún que otro aficionado. Ve la misma camiseta blanca, la misma franja verde que mandó poner Fivebr en 1927, el mismo escudo, el mismo club que salió de una cueva pirotécnica allá por 1922. Son tantos los recuerdos que le vienen, Gavà, Premià, Sant Andréu. Cae en el error de considerarlo una mala época, pero en el fondo lo vivió con el mismo entusiasmo que ahora vive este partido. Sin tiempo para asimilar los recuerdos, alza la vista y se empapa de la realidad, el estadio con una muy buena entrada y la gente botando, una experiencia cercana al ascenso. ¿Cómo sería el ascenso? Nunca lo ha vivido, pero seguro que sería algo muy parecido, con más gente, piensa. En un momento ha pasado de pensar en 2ªB a pensar en un posible ascenso. Se acaba de dar cuenta de las vueltas que da el fútbol, de cómo un mismo club cambia su situación en cuestión de muy pocos años. Ahora también tiene asimilado que el Elche esté por encima de su eterno rival, no recuerda los años que sucedía todo lo contrario, es como si se hubiera detenido el tiempo y el Elche siempre hubiese sido superior.

Para haber sido el partido de su vida, ha pasado muchas cosas por alto, incluso después de haber recordado el pasado y haber imaginado un futuro, no se para a recordar cual fue su primer recuerdo. Él era un crío y asistía al estadio casi por obligación, correteaba por el foso y solo se asomaba para ver la celebración de los goles cantados por la grada. No recuerda sus primeros pensamientos sobre el estadio, empezó a darse cuenta de su grandeza cuando fue conociendo el resto de estadios del fútbol nacional, lo veía como una gran masa de cemento, muy grande para su poco uso, pero sin llegar a saber por qué, sabía que era muy grande y estaba orgulloso de él. Tampoco recuerda como poco a poco fue dejando de jugar en el foso y empezar a sentarse a ver el partido, dejando a sus amigos en la “zona para niños”, él ya no lo era, desde el día que decidió quedarse sentado a ver el partido había pasado a ser aficionado real del club, quizás fue una de las decisiones más importantes, respecto al Elche, de su vida. ¿Qué habría sido de él sino hubiera tomado esa decisión? Quizás hubiese crecido lo suficiente como para no asistir al estadio obligado y nunca hubiese visto un partido del Elche. Seguramente ni se le pase por la cabeza esa pregunta, no concibe su existencia sin su Elche.

Eran tantas las sensaciones que se dejaba en el tintero. De pequeño, se preguntaba por qué a él no le había tocado nacer en una ciudad con su equipo en primera y no ver la división de oro como una utopía. Siempre le surgía esa pregunta cuando veía “Estudio Estadio”, en el cual el Elche no tenía existencia. Ahora, simplemente se dedica a disfrutar de su Elche, al que ha considerado suyo sin llegar a saber como, nunca va a tener claro que día se “hizo” del Elche, que día dejó de asistir por obligación a hacerlo por devoción, seguramente no sea fruto de un día. Pero eso poco importa, ahora está ante “el partido de su vida”, pero lo que se le pasa por alto, es que es un partido más, el cual olvidará a las pocas semanas e incluso días y que lo que realmente importa es que es del Elche, gane, pierda o empate. Pasará el tiempo y seguirá siendo del Elche, pasarán partidos, entrenadores, jugadores, buenos momentos, malos momentos,…pero seguirá ahí, forma parte de su vida y hará de cada partido, el partido de su vida.
Saludos del equipo de Punto Deportivo.

Cerrado